¿Cuántas cosas llenan nuestros corazones y nuestras ilusiones? Me he dado cuenta en los últimos días que poblamos nuestras necesidades con cantidades, no con calidad.
He de usar plural para referirme a los términos numéricos ya que así respondemos a los estímulos. Por ejemplo, tenemos un deseo de un aparato que reproduzca música, sin embargo al llegar a la tienda nos ofrecen el aparato que además de todo eso hace un montón de cosas supérfluas y ese terminamos comprando. En cuanto a la calidad regularmente viene en singular, ya que cuando encontramos algo tan bueno no nos podemos librar de la idea de que tiene lo mejor en una sola cosa.
Pues así somos en nuestras vidas. Viajamos por el tiempo coleccionando utensilios y así cada aspecto de nuestra vida, entre nuestra vida espiritual, emocional, intelectual, entre otras. Por ejemplo preferimos tener muchas amistades y no profundizar ninguna de ellas porque tememos a lo desconocido, la intimidad de un amig@.
Lo que sucede si nos dejamos llevar es que muchas veces las personas pueden fallar y ahí nos hacen daño. Sin embargo cuando algo es bueno, es bueno, ese es el corazón de la vida; las cosas mas preciadas y de mayor calidad no son en cantidad, sino en calidad.
Me di cuenta que la mayoría de las amistades tiendo a acumularlas, a coleccionarlas, a clasificarlas y no me doy cuenta que lo que hago es dejar de valorar las pequeñas cosas que le dan calidad a cada persona. Mi vida espitirual es parecida a veces, tiendo a acumular no solo conocimiento, oraciones y disciplinas espirituales, sino que me desvío de la calidad de ello: la relación.
En ambos casos (con mis amistades y con mi vida espiritual) tiendo a ser superficial cuando empiezo a acumular, y eso me impide caer, aprender, levantarme, seguir, amar y dar todo por cualquiera de las dos.
La calidad deja entonces de equivaler a conocimiento, tiempo, estima, atención, interés y demás. Y no es como muchos lo plantean al decir que la acumulación de todo eso como si fuera una ecuación demuestra la calidad de una relación. Si bien muchas relaciones se componen de todas esas características y se construyen mediante ello no es una acumulación matemática. Es mucho más que eso.
Hablo entonces de todo lo que está en medio de todos esos "equivalentes" que son producto de la dinámica del mismo. No podemos pretender una relación sin roces, sin limar asperezas, sin sacrificio. Ahí está lo que no queremos acumular: las heridas, los desaciertos, los enojos, los desacuerdos. Sin embargo estas cosas son parte de la dinámica del éxito en la calidad. Eso implica que somos únicos, diferentes y que aprendemos unos de otros; eso es lo que le da valor no cuantificable a la relación, eso es calidad.
He de usar plural para referirme a los términos numéricos ya que así respondemos a los estímulos. Por ejemplo, tenemos un deseo de un aparato que reproduzca música, sin embargo al llegar a la tienda nos ofrecen el aparato que además de todo eso hace un montón de cosas supérfluas y ese terminamos comprando. En cuanto a la calidad regularmente viene en singular, ya que cuando encontramos algo tan bueno no nos podemos librar de la idea de que tiene lo mejor en una sola cosa.
Pues así somos en nuestras vidas. Viajamos por el tiempo coleccionando utensilios y así cada aspecto de nuestra vida, entre nuestra vida espiritual, emocional, intelectual, entre otras. Por ejemplo preferimos tener muchas amistades y no profundizar ninguna de ellas porque tememos a lo desconocido, la intimidad de un amig@.
Lo que sucede si nos dejamos llevar es que muchas veces las personas pueden fallar y ahí nos hacen daño. Sin embargo cuando algo es bueno, es bueno, ese es el corazón de la vida; las cosas mas preciadas y de mayor calidad no son en cantidad, sino en calidad.
Me di cuenta que la mayoría de las amistades tiendo a acumularlas, a coleccionarlas, a clasificarlas y no me doy cuenta que lo que hago es dejar de valorar las pequeñas cosas que le dan calidad a cada persona. Mi vida espitirual es parecida a veces, tiendo a acumular no solo conocimiento, oraciones y disciplinas espirituales, sino que me desvío de la calidad de ello: la relación.
En ambos casos (con mis amistades y con mi vida espiritual) tiendo a ser superficial cuando empiezo a acumular, y eso me impide caer, aprender, levantarme, seguir, amar y dar todo por cualquiera de las dos.
La calidad deja entonces de equivaler a conocimiento, tiempo, estima, atención, interés y demás. Y no es como muchos lo plantean al decir que la acumulación de todo eso como si fuera una ecuación demuestra la calidad de una relación. Si bien muchas relaciones se componen de todas esas características y se construyen mediante ello no es una acumulación matemática. Es mucho más que eso.
Hablo entonces de todo lo que está en medio de todos esos "equivalentes" que son producto de la dinámica del mismo. No podemos pretender una relación sin roces, sin limar asperezas, sin sacrificio. Ahí está lo que no queremos acumular: las heridas, los desaciertos, los enojos, los desacuerdos. Sin embargo estas cosas son parte de la dinámica del éxito en la calidad. Eso implica que somos únicos, diferentes y que aprendemos unos de otros; eso es lo que le da valor no cuantificable a la relación, eso es calidad.
Creo que a veces uno deja de lado la calidad.
ResponderEliminarHe visto, por ejemplo, en redes sociales, que mucha gente tiene mas de 1.000 "amigos", y siempre me he preguntado "A cuantos de ellos conocerá realmente?".
Y yo reconozco que a veces doy por sentadas las cosas, y no me preocupo por demostrarles a mis amigos, aquellos que realmente lo son, que los aprecio. Cuantas veces he dejado de darles calidad?
Y al mejor Amigo, aquel que nunca nos abandona... a veces nisiquiera cantidad... y mucho menos calidad.
Ya me pusiste a reflexionar...
Excelente post Fabo
Tenés toda la razón... en realidad lo escribo luego de reflexionar pero no por ello dejo de hacerlo, mantiene ocupado mi cabeza.
ResponderEliminarTe agradezco el comentario y que sigas leyendo! publico poquitín y de vez en cuando lo se, pero por ahí sacamos tiempillo :D
Un abrazo!
pos aca estaré cada vez que publiques (aunq sea cada 80 siglos jejejeje )
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